Reflexiones del Surf Segunda Parte
Lo prometido es deuda, así que sigo con las reflexiones del surf, segunda parte y final. Ahora sólo quedan pendientes las fotos que me llegarán en cualquier momento.
Rodrigo Perez actualmente tiene más de 35 años, es arquitecto, padre, surfista. Es el reflejo del surf que se lleva en el alma, la buena intención en la maniobra, la buena actitud con el principiante. Si tiene que competir Perez compite, hace poco puso en problemas a uno de los punteros del circuito nacional y eso fue para él... una anecdota, un cuento más de una saga mágica.
Antes de retirarme definitivamente, tomé mi tabla y me fui a entrenar a Brasil, donde me acogió el campeón Master de Bahía, Junior Sampaio, de 40 años.
Junior entrenaba como niño todos los días desde temprano. Surfeabamos con cualquier condición, corriamos con viento y lluvia (tropical). La perspectiva de junior en cuanto a los campeonatos era mucho más relajada que la mía. Competía para mantenerse en forma y para seguir mejorando. De hecho lo vi perderse un viaje a Fernando de Noronha en la final de un campeonato en Salvador y no se quedó mucho tiempo pensando en el resultado ni en el premio.
Pero todavía me faltaba aplicar lo que había aprendido a mi propia vida. Seguía soñando y sufriendo por los resultados. A veces sí y a veces No. Soporté injusticias y cometí injusticias en respuesta... se me cerraron puertas, me cerraron puertas, me desconocieron y todo eso se fue acumulando hasta que desistí de mi segunda oportunidad. Y con la rendición llegó la escuela, mi propia escuela de surf, y con la escuela vinieron alumnos talentosos y entrenamiento... la posibilidad de vivir surfeando y surfear viviendo.
Jorge Soto llegó con 11 años a la escuela y en poco tiempo ya estabamos surfeando en las Urracas, con una buena combinación de técnica y valentía. Ahora Jorge tiene 12 y proyección profesional, pero se lo toma con calma, es disciplinado, entrena, se concentra y no le afectan los resultados ni lo que piensen de su surf. Tiene la actitud para se profesional y me demostró que yo también tengo una gran oportunidad.
Pero esta vez es distinto, porque esta vez el resultado es lo de menos, aquí lo importante es el recorrido y no la meta... No es una segunda ni una tercera oportunidad, es siempre la misma oportunidad que tomamos o dejamos.
Una sola gran oportunidad. El recorrido y no la meta.
Rodrigo Perez actualmente tiene más de 35 años, es arquitecto, padre, surfista. Es el reflejo del surf que se lleva en el alma, la buena intención en la maniobra, la buena actitud con el principiante. Si tiene que competir Perez compite, hace poco puso en problemas a uno de los punteros del circuito nacional y eso fue para él... una anecdota, un cuento más de una saga mágica.
Antes de retirarme definitivamente, tomé mi tabla y me fui a entrenar a Brasil, donde me acogió el campeón Master de Bahía, Junior Sampaio, de 40 años.
Junior entrenaba como niño todos los días desde temprano. Surfeabamos con cualquier condición, corriamos con viento y lluvia (tropical). La perspectiva de junior en cuanto a los campeonatos era mucho más relajada que la mía. Competía para mantenerse en forma y para seguir mejorando. De hecho lo vi perderse un viaje a Fernando de Noronha en la final de un campeonato en Salvador y no se quedó mucho tiempo pensando en el resultado ni en el premio.
Pero todavía me faltaba aplicar lo que había aprendido a mi propia vida. Seguía soñando y sufriendo por los resultados. A veces sí y a veces No. Soporté injusticias y cometí injusticias en respuesta... se me cerraron puertas, me cerraron puertas, me desconocieron y todo eso se fue acumulando hasta que desistí de mi segunda oportunidad. Y con la rendición llegó la escuela, mi propia escuela de surf, y con la escuela vinieron alumnos talentosos y entrenamiento... la posibilidad de vivir surfeando y surfear viviendo.
Jorge Soto llegó con 11 años a la escuela y en poco tiempo ya estabamos surfeando en las Urracas, con una buena combinación de técnica y valentía. Ahora Jorge tiene 12 y proyección profesional, pero se lo toma con calma, es disciplinado, entrena, se concentra y no le afectan los resultados ni lo que piensen de su surf. Tiene la actitud para se profesional y me demostró que yo también tengo una gran oportunidad.
Pero esta vez es distinto, porque esta vez el resultado es lo de menos, aquí lo importante es el recorrido y no la meta... No es una segunda ni una tercera oportunidad, es siempre la misma oportunidad que tomamos o dejamos.
Una sola gran oportunidad. El recorrido y no la meta.



















